
Tan vago ando para escribir una nueva entrada como para comprarme una nueva consola, así que muy de vez en cuando y sin muchos alardes, me da por pasarme por aquí y escribir alguna chorrada sobre el juego pasado de moda de turno que en este caso, me acabé hace unos meses y merece la pena, aunque sea tarde y mal, darle algún tipo de mención.
Como los tíos de Rockstar son muy enrollados y yo ya soy mayorcito de edad, tras las gratificantes experiencias de los GTA llegaba este Manhunt, un videojuego que prometía desde su argumento. Y es que el título nos pone en la piel de James Earl Cash, un condenado a muerte al que el director de la prisión a través de un interfono, le brinda la oportunidad de escapar de la ídem de estrangis, pero a un precio muy alto: varios cazadores acechan ahí fuera y no tendrán piedad en acabar con él, mientras unas cámaras graban todos sus movimientos. Lógicamente, somos la presa, pero también cazadores, y tendremos que ejecutar a varios de estos delincuentes (que van desde tarados mentales hasta ex-militares) con todo tipo de armas que encontraremos mientras nos graban, nos dan instrucciones o nos abren el acceso a nuevas áreas si los liquidamos, formando así, parte de un macabro experimento Snuff.

Estéticamente imponente, oscuro, violento y nuevamente dirigido para un público más bien adulto, este Manhunt recoge cosas de los juegos de infiltración como cualquier Metal Gear Solid o más concretamente un Splinter cell (por aquello de ocultarse en las sombras) y añade altas dosis de violencia, con ejecuciones que pueden herir la sensibilidad de más de un blandengue. Manhunt además, involucra al jugador de tal manera, que hace de cada fase una experiencia totalmente recomendable gracias a la tensión que proporcionan diversos detalles del título.
Así las cosas, somos un cazador que tiene que aniquilar enemigos para escapar, pero también que ocultarse en diversas zonas del escenario para evitar ser vistos y sobrevivir, pasando a ser la presa, el perseguido, la cabeza codiciada de todo tipo de lunáticos sedientos de nuestra sangre. El sonido contribuye enormemente a hacer esta experiencia más tensa: con todo tipo de gritos y voces de nuestros cazadores que nos insultan, nos llaman, nos dicen que nos escuchan respirar y todo tipo de cosas mientras una tenue melodía suena de fondo. Añadámosle el hecho de que una vez que te vean, irán a liquidarte sin piedad y que es muy difícil salir vivo si logran dar contigo. Así que más nos vale ocultarnos bien, librarnos de algunos enemigos acechándoles por la espalda -con armas como bolsas de plástico, bates, o martillos- e incluso distraerlos tirado latas o botellas al escenario, mientras salimos por patas. Manhunt es un juego realmente tenso y macabro, con fases cada vez más inteligentemente planteadas que convendrá superar con una estrategia planeada a conciencia. Y ojo, porque en algunas hay pocos puntos de guardado y más nos vale no diñarla.

El videojuego, para intentar no caer en la repetición excesiva, nos presenta todo tipo de escenarios y submisiones. Así tendremos que escoltar a un Vagabundo borracho y llevarlo a una zona segura, recorrer sanatorios mentales mientras nos ocultamos de dementes dejados a su suerte, salvar a varios miembros de nuestra propia familia, e incluso hay fases en las que la infiltración deja paso al enfrentamiento con armas de fuego, como la del centro comercial.
A pesar de sus defectos (los gráficos no son espectaculares, algunas trabas del control y una I.A que no es perfecta) Manhunt logra enganchar, gracias a todos sus detalles y a lo que nos logra involucrar para intentar salir ilesos de este macabro juego del que formamos parte. Y que nos involucremos tanto en una experiencia en la que el protagonista no es ningún santo o ningún heroe, habla a las claras de lo lograda que está la propuesta de Rockstar. Recomendable, intentaré probar su secuela.





























